...Creo que es posible aprender de las dificultades. Es una manera de estar en el mundo, observar qué ocurre y ver cómo atravieso la situación. Digo que es una manera de estar en el mundo porque es muy diferente tener un plan prefijado que dejar que la vida fluya. La vida no consiste en cumplir determinadas metas prefijadas porque sería muy aburrida. Es diferente si nos proponemos ver qué ocurre y decidir cómo movernos a medida que vayan sucediendo las cosas.
Muchas angustias y depresiones se generan debido a que tenemos una idea prefijada de a dónde queremos ir, y cuando el plan no se cumple nos frustramos. Cuando no actúas de acuerdo con mis expectativas, no te quiero. Y no es así. La vida es más vivible si adoptamos la actitud del surfista: son las olas las que marcan el camino, no mi idea de a dónde tengo que llegar. Es mejor descubrir el camino según las piedras que nos vayamos encontrando.
Qué relajante es llegar al punto de poder decir: esto es lo que puedo hacer, esto es lo bueno para mí. No hay un modelo de vida: lo que a mí me encanta a ti no te gusta, y todo está bien. ¿Por qué tengo que convencerte de que mirar el río es más divertido que entrar en Internet? Tú quédate con el ordenador y yo me voy a patinar al río. Nos vemos luego.
Tardé años en aceptar que Carlos no disfrutara del río como yo lo hago. La mayoría de la gente se pelea porque quiere convencer al otro de que su postura es la correcta. Partamos de la base de que no hay una postura correcta.
Creo que la gente necesita ser convalidada por el otro para afirmarse en lo que piensa o lo que siente. Sería genial poder decir "esto para mí es bueno aunque a todo el mundo le guste otra cosa", y poder respetarlo: no necesitar la autorización del otro sino aceptar la diferencia.
No hay una manera de vivir. Cada uno se monta su circo como puede. Cada pareja tiene que montar su propio circo.
Y la vida va fluyendo cuando se abre de esta manera. Es maravilloso todo lo que ocurre cuando nos lanzamos a la aventura de vivir; el camino del héroe. Los conflictos se convierten en algo interesante, en una aventura hacia el descubrimiento de uno mismo.
¿No te parece aburrido saber todo lo que quieres que te pase? Es igual que estar solo: no tiene magia.
Como dice mi amigo Luis Halfen: "Podemos vivir la vida como si fuéramos un conductor del metro, sabiendo exáctamente cómo es el camino y a dónde vamos. O como un surfista: siguiendo la ola". Te propongo que sigamos las olas. Nos vamos a divertir. Y también se trata de eso...
Amarse con los ojos abiertos, págs. 95-97
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