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29 de abril de 2012

Número cuatro.

Una vez pasada la semana de mi vida, la cual lo ha sido, sin duda, estoy aquí escribiendo cual Carrie Bradshaw en su portátil, el cual sostengo entre mis piernas mientras disfruto de un rato relax en mi cama, cargando una peli para que por fin me entre el sueño y pueda dormir tranquila hasta las 11 de la mañana.

La verdad es que anoche no pude pegar ojo hasta las 4.30 ó 5. Sólo hacía pensar y pensar, y darle vueltas a la cabeza acerca del mismo tema. Y tocarme el pelo, rizarme los mechones uno a uno, como hago cada vez que estoy nerviosa o espectante por algo. Al igual que también me muerdo las uñas de las manos, estoy deseando que empiece esta buena racha que se acerca para poder dejármelas bonitas otra vez, y pintármelas de colores pastel o chillones, de esos que alegran el final de primavera dando paso a un verano inolvidable. Como el que estoy segura que se acerca...

Aunque la semana no empezó del todo bien, pues alguien egoísta, imprudente, prepotente e ignorante se coló en el transcurso de mis días para darme a entender que pretende empezar una guerra que no voy a seguir. La verdad me da igual lo que diga, si yo no obtuve respuesta en su día, tampoco él va a obtener respuesta de mí, pues ahora hay que pagar con la misma moneda. Lo que sucede es que esta vez estoy siendo mucho más inteligente sabiendo elegir cada momento y lugar en el que hacer o decir cualquier cosa. Y así seguiré, que nadie me compre con amenazas. Es lo único que pido. Si bien, como todos, se cansará de soltar habladurías por ahí, y acabará olvidándose del tema. Pero es una auténtica pena que ya no vaya a dar mi brazo a torcer, porque cualquier resquicio de simpatía se ha acabado.

A pesar de todo, el ir y venir de gente durante esta semana ha sido fantástico. No he pisado la feria todo lo que hubiera querido, pues las responsabilidades me han llamado esta semana más que nunca, sumado a que tuve la visita de la señora de rojo y estaba poco animada. Los "dos días" que estuve en ella (hice empalme) serán catalogados a partir de ahora como los mejores días que he tenido jamás en la feria. Compartí momentos con mi familia liverpooliana, tuve ups and downs en algunos momentos de la tarde, pero todo se vio compensado con la magnífica noche que pude pasar con mis mejores amigas, la cantidad de risas, rebujito y baile que hubo y la entrada a mi lista de alguien al que considero bastante especial jaja Nada más trascendente.

Pero para especial es lo que viene después, los meses que se presentan. Vendrán finales de muchas cosas, tendré que llorar mucho (no por tristeza aún). En escasos días será la graduación, ese momento que aún no tenemos hablado del todo y que espero que en la entrada de esta nueva semana que comienza casi con Mayo se quede todo preparado, pues quiero que sea una noche para no olvidar nunca :) Y para que no me falte, hablaré otra vez de ese reencuentro especial. De eso que está por venir que, aunque no vaya a ser de mucha utilidad, pues volveré a temas del pasado con los que volveré a caer perdidísima, lo disfrutaré como una niña pequeña. Bueno, no, que las niñas pequeñas no hacen eso.

Soy feliz, tengo muchas ganas de trabajar, de innovar, de respirar... y empezaré aflorando mi persona viendo una de mis películas favoritas.
http://www.youtube.com/watch?v=F3YF2Zj8rwo

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