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22 de abril de 2012

Número tres.

Poco falta para que llegue la mejor semana del año, en mi opinión, aunque sé de sobra que este año será diferente. Hay otras responsabilidades y no la disfrutaré todo lo que quiero. Pero sé que los días que vaya voy a estar rodeada de mi gente y me lo voy a pasar en grande.


Todo después de un fin de semana en el que he estado metida de lleno en recuerdos y situaciones que están por llegar. Todo está ocurriendo como tenía que ocurrir. Mantengo esos grandes amigos que conocí al principio de mi relación, elijo no dormir en el lugar donde todo empezó, lugar al que entré, eché un ojeada y sinceramente, se me estremeció todo el cuerpo. Sin embargo sueños me atraparon esa noche mientras dormía a escasos 10 metros de su cama, soñando con una persona que hoy día me llena más que él.


Fue despertar y sentir algo extraño, como que iba a saber pronto que algo ocurriría o sabría. Y así fue. Primera noticia: entro en Facebook y veo OTRA razón más para irme de aquí corriendo, otra puerta más cerrada a mi futuro, el cual la verdad no me planteaba seguir ahora mismo, pero el cual me hace sentir vergüenza por esas personas a quienes, se supone, hemos dado nuestra confianza para que nos saquen de tal situación en la que nos encontramos. Hablo de las oposiciones a maestro. 33.000 plazas que se convocaron, 33.000 plazas que se han detenido en Andalucía. Por si ya no era suficiente que hubieran cometido la desfachatez de cambiar temarios meses después de haber empezado a estudiar. Desde luego a mí me ocurre, y no sé la que monto. En fin, paso a paso, yo estoy más cerca de marcharme a un lugar donde se me den tales oportunidades y mi trabajo sea reconocido.


Segunda noticia: se marcha. Sabía que lo haría. Cuando hablo con una persona la cual me está contando un plan y lo veo super convencido de querer aquello, sé a ciencia cierta que al final acabará haciéndolo. Por mucho que "entristezca". Volvemos a que es una persona que entró de lleno en mi lado más grande del corazón, fuera como fuese, y que ahora mismo es uno de los pocos en quien puedo confiar ciegamente (contados con los dedos de una mano, no hacen falta más). Pero a la vez sabe que el apoyo incondicional está y ha estado ahí siempre, mi comprensión hacia todos los temas que tienen que ver con él han sido positivos hasta ahora porque me da razones para ser así. Y me alegro, porque me hace mejor persona incluso. Tengo 4 meses para reir, disfrutar, salir, comer, beber, hacer planes, cualquier cosa... hasta que llegue el momento de llorar, porque lo haré. Me conozco y no puedo negarme eso. Ocurrirá y me entristeceré, lo echaré de menos infinitamente, pero me enorgullecerá saber que tengo a alguien en una lejana parte del mundo que piensa y confía en mis posibilidades, que sé que volverá porque alguna vez se tendrán que acabar esos 9 meses de frío polar, el que me guardará un sitio en el norte para que pueda ir a verle (y aprovechando la situación pues conozco un país, lugares nuevos... nunca está de más), el que puede que cuando vuelva yo tampoco esté. Y ojalá sea así, porque es así como tendría que ocurrir; le quiero, le echo de menos aunque lleve días sin verlo y aun así sé que él tiene su lugar, donde haya decidido, y que yo también tengo el mío, que ahora mismo, tal y donde me llevan mis pensamientos, es en el extranjero. Quizá la vida nos vuelva a unir o no, es inevitable pensar que aunque se mantenga la esperanza y ganas de saber que volverá, puede que no ocurra. Y qué pensamiento es ese viniendo de mí? No es propio, yo, que soy la persona más optimista del mundo entero, que tiene siempre un pensamiento feliz en la mente. Pero con el tiempo se madura, una empieza a ser realista y a tomarse en serio el curso de la vida, los planes, retos y metas que cada uno se plantea conseguir, y saber que da igual dónde te encuentres en el planeta, que será SIEMPRE el tiempo que tendrás a esa persona en tu vida. Y ojalá con él sea así. Es con una de las pocas personas que lo pienso. Intensamente.


Es genial desahogarse con esto. De esta manera. Pero más genial es cuando existen esos días en los que todo está bien, en su sitio, en armonía con el resto de elementos. Días en los que tengo ganas de dormir, no tengo miedo, porque sé que soñaré con cosas bonitas. Y que las cosas reales que ocurrirán mañana serán más bonitas aún.


Y como hoy es uno de esos días, me voy a soñar. Y a descansar que me espera una soleada mañana de bici por Sevilla.

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