Seguidores

1 de abril de 2012

Número uno.


Nueva apertura de modo de evasión. No espero que nadie lo entienda. Pero yo misma lo necesitaba.

Hace unos años estaba más o menos por el mismo día y acababa de llegar de un gran viaje. No me lo pasé realmente bien, pues tenía muchas ganas de llegar a casa y estar sentada en mi silla azul, jugando a Los Sims y pensando con quién saldría ese mismo viernes. Acabo de recordar que entonces tenía novio. Qué irónico. Me parece que fue el primer año que lo pasé mal. Sólo tardaría un mes más en saberlo todo.

Tres o cuatro años después digamos que he vuelto de otro gran viaje, este especialmente alentador en lo que se refiere a mi vida. Nunca un mes me ha dado tanto como este último en Liverpool, creo que por fin encontré mi verdadero sitio, o al menos mi verdadero modo de vida, y es gratificante que salgas una noche, conozcas a un tío super simpático que te diga que si es lo que sientes, adelante, VUELVE.

De hecho ayer por la tarde estuve mirando vuelos de regreso, sólo ida. Sería tener mucha cara avisar a Helen para decir que me quedo en su casa durante una temporada, hasta que pueda establecerme por mí misma, pero parece ser que en este mundo lo que hace falta es cara, y mucha. Así que no tendría problema en hacerlo, en salir de aquí porque ya no me da miedo nada, porque pocas cosas me atan aquí y sinceramente no me encuentro nada cómoda ahora mismo. Y menos desde hace relativamente poco: minutos, horas, días, semanas... no lo sé. Pero he vuelto a casa cabreada, incluso me he comido a una niña que no tendría más de 15 años, o que ni siquiera llegaba a ellos. Me he chocado dos veces, y ella se ha disculpado. Yo la he mirado mal. Al minuto me he sentido horrible porque no tenía razón de ir por la calle así. Pero es que la culpa no es mía. No tengo culpa de que me traten siempre igual. Estoy un poco cansada.

Parece que en algunos asuntos de mi vida, vivo en un efecto mariposa continuo. ¿Sabéis todo lo malo que le ocurre a Ashton Kutcher en la peli? Pues a mí me ocurre, no tan exagerado, pero parece que soy utilizada de la misma manera para vivir algunos desagradables momentos en la vida. El resumen es que SIEMPRE me sucede lo mismo. Es como si alguien me hubiera echado un mal de ojo, que no lo dudo. Pero sí que dudo de si me lo merezco. Al final siempre soy yo la que da su brazo a torcer, intenta decirme las cosas sutilmente para que no me dañen, pero, seamos sinceros, me acaba haciendo el mismo daño, sobre todo si son hechos que se repiten.

Ahora mismo es inevitable que las lágrimas salgan, podría dejar el beneficio de la duda de si estoy escribiendo esto llorando o no, pero puedo ser de todo menos mentirosa. Lloro, sí, me agobio, también. Y no debería, sé perfectamente que no debería, de qué me sirve. Pero vuelve a ser inevitable. Ni siquiera sé qué siento, ni si tengo ganas, ni paro de pensar e imaginar los momentos que está viviendo. Mi cabeza siempre se ha creado un cúmulo de cosas por el que pensar, gran parte del daño incluso puedo creármelo yo misma. Pero vuelve a ser inevitable.

Es increíble cómo llega alguien muy especial a tu vida. Da igual su estado, sus ideas, su forma de poner las condiciones y tú aceptarlas sin decir una palabra. Y lo haces sólo porque lo necesitas, porque te sientes bien, porque todo a tu alrededor en ese momento es tan mágico y perfecto que no cambiarías ni un ápice nada de lo que te está ocurriendo. Pero vuelve a ser inevitable. Vuelvo a poner claro que es una mierda cuando cambia. Cuando esa necesidad que sentías cada día no puede ser calmada. Cuando terminas siendo pesada porque lo necesitas. ¿Por qué me ocurre? Desearía que no me ocurriera, pero no puedo seguir engañándome así. Le he quitado demasiada importancia.

Y sigo llorando, porque el día en que me falte por completo va a ser duro, muy duro. Y no quiero que llegue nunca ese día. No puedo hacerlo prometer, las promesas son muy subjetivas hoy en día. Muy difícil cumplirlas. Pero yo lo último que pierdo es la esperanza. Y si tengo que estar pasando este mal rato ahora, lo haré. Porque mañana o pasado estaré mejor.

Pero sigo con esa terrible necesidad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario